«La industria cosmética se aplica un tratamiento de sostenibilidad»
Por el interés que despierta para los lectores y profesionales del mundo de la cosmética, reproducimos un extracto de un artículo fimado por Charo Barroso y publicado en la edición digital del diario «ABC», y también en versión papel del domingo 3 de julio en la sección «ABC Empresa». Se refiere, concretamente, al esfuerzo que llevan a cabo los pequeños laboratorios y las marcas por «alumbrar propuestas respetuosas con el planeta, a pesar del lastre que supone que aún no exista una definición unívoca de estos productos». El artículo, además, recoge la opinión de Nuria Alonso, responsable de la Norma BioVidaSana. Desde que allá por el siglo I a.C. Cleopatra se convirtiera en la primera «beauty addict» de la cosmética natural, con su kohl de ojos a base de polvo de grafito, malaquita verde y una pizca de plomo que potenciaba el sistema inmunológico, su exfoliante de alabastro, sal y miel o sus baños de leche de burra con aloe vera, hasta llegar a la recién estrenada línea -con vocación sostenible- de Kim Kardashian y su nueve pasos diarios de «obligado» cumplimiento al módico precio de casi 700 dólares, la industria cosmética ha ido evolucionando empujada por la demanda de la sociedad. Hoy, el sector responde a las necesidades del consumidor CSS: consciente, solidario y sostenibleUna industria que en España cuenta con un catálogo de 250.000 referencias distintas y donde las compañías invierten una media de 307 millones de euros al año -el 3,4% de su facturación anual- en I+D+i. «La innovación es un rasgo inherente al sector de la perfumería y la cosmética y a su evolución. Un tercio de los productos lanzados han sido reformulados y optimizados en los últimos dos años y el 58,1% de las empresas han creado alguna línea de productos ‘Eco’, ‘Bio’ u ‘Orgánico’. Del mismo modo, dos tercios de las empresas ya reducen los residuos de sus productos a través del ecodiseño y la reducción del packaging. Y, por ejemplo, el 97,6% de micropartículas plásticas se han reducido en los productos que se enjuagan», señala Val Díez, directora general de Stanpa, la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética. Reconoce que el sector asiste al alumbramiento de un nuevo consumidor preocupado por la salud de una forma integral, más atento y cuidadoso con su propio bienestar y con el del planeta: «Aunando innovación y sostenibilidad podemos hablar de un consumidor ‘ecotecnológico’. Hoy un 46% eleva su compromiso con la sostenibilidad en línea con una tendencia al alza del consumo de proximidad: más de la mitad (el 56%) opta cada vez más por productos Made in Spain». TRANSPARENCIA Y ÉTICAEl primer macroestudio a nivel europeo sobre cosmética natural realizado por Stanpa revela que el medio ambiente es la principal razón por la que el 62% de los consumidores de cosmética natural eligen este tipo de productos. Un 46% los prefieren por su simplicidad, ya que consideran que están formulados con menos ingredientes y en tercer lugar señalan la transparencia, ya que tienen en cuenta los valores éticos de las marcas de cosmética sostenible.Ashes to Life, dando vida a los bosques quemados. Alta cosmética ecológica a partir de cenizas que aportan principios activos minerales, tienen una gran capacidad de absorber toxinas e impurezas y mejorar la flexibilidad y suavidad de la pie.El consumidor asiste al nacimiento constante de nuevas líneas dispuestas a hidratar y cuidar no solo su piel, sino la del planeta. No en vano, el 5% de las partículas contaminantes que se encuentran en los océanos provienen de los cosméticos y más de 120.000 millones de envases de un solo uso salen de este sector sometido hoy a todo un lifting sostenible.La cosmética ‘ecofriendly’ comienza a colarse de lleno en los neceseres: champús sólidos, cremas veganas, naturales, ecológicas, cruelty-free, solares coral friendly, envases ‘zero waste’, rellenables, reciclables… «En la jungla actual de sellos y reivindicaciones en cosmética es fácil perderse, ya que no existe una definición oficial de lo que es cosmética natural ni ecológica, ni un reglamento que se aplique para este campo, lo único que puede orientar al consumidor concienciado es un sello certificado en la etiqueta», señala Nuria Alonso, responsable de la Norma BioVidaSana de certificación para cosmética ecológica, una de las pocas que existen en España. Deja claro que no entran en valoraciones sobre lo que es peor o mejor: «Nos centramos en verificar que los productos que se venden como naturales o ecológicos lo sean para garantía del consumidor. Así han de cumplir con los criterios de nuestra certificación: que contengan la mayoría de ingredientes naturales (preferentemente certificados ecológicos); que minimicen el uso de ingredientes químicos (sólo los que no son un riesgo para la salud o el medio ambiente), que no contengan transgénicos o nanopartículas, que se hayan producido sin contaminar ni dañar el medio ambiente y, por supuesto, que no haya sido testados en animales»Alonso insiste en que «un sello debe significar algo, y el consumidor debe saberlo o si no, no será más que un adorno más o menos vistoso en el diseño de la etiqueta. Las marcas utilizan como reclamo términos que serán bien recibidos por los consumidores como natural, bio, zero plastic… A veces estas reivindicaciones se sostienen en algo real, otras no son más que interpretaciones optimistas de las marcas para resultar más atractivas». Por ello, insiste en que lo más fiable es «comprar productos con sellos de una certificadora profesional, registrada y acreditada». INNOVACIÓN CONSTANTEPara Delia García, directora de Sostenibilidad y RSC de L’Oréal España y Portugal, «el futuro de la belleza será sostenible o no será. Tenemos menos de diez años para actuar en sostenibilidad antes de que sea demasiado tarde y es necesaria una transformación desde el centro del negocio. Por ello hemos definido una hoja de ruta con ambiciosos objetivos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el consumo de agua, que el 100% de nuestros envases procedan de fuentes recicladas o de base biológica o que el 95% de los ingredientes sean de fuentes vegetales
«La industria cosmética se aplica un tratamiento de sostenibilidad» Leer más »



































































































































