La Cosmeticorexia se define como una obsesión por el uso de productos cosméticos y de maquillajes. Este fenómeno está afectando mucho a los adolescentes e incluso a niños de entre 8 y 12 años. Se da más en las chicas, aunque también hay cada vez más chicos afectados; que a menudo utilizan varios productos diarios en lo que se conoce como rutina cosmética o “skincare”.
Incluso hay adolescentes preocupados por los signos de la edad en su piel, lo que los lleva a consumir cosmética antiedad, con ingredientes como retinol, o incluso a aplicarse rellenos de botox como contorno de ojos, o para borrar las líneas de expresión de la frente, lo que en algunos países ya es habitual a partir de los 20 años.
La cosmeticorexia es una alteración psicológica, que puede ser grave, como todas las obsesiones, y que tiene mucho que ver con las inseguridades propia de esta edad, junto con el exagerado perfeccionismo propio de estos tiempos. Además de problemas psicológicos, como problemas de autoestima y dependencia, esta obsesión puede producir problemas persistentes en la piel como dermatitis, irritaciones, piel opaca, intolerancia al sol, etc.

Los adolescentes están muy condicionados por la información que les llega a través de las redes sociales, con influencers mostrando sus pieles perfectas a través de filtros, y probando continuamente los productos cosméticos de sus patrocinadores ante la cámara.
La industria cosmética convencional tiene gran parte de responsabilidad en este fenómeno, pues además de la publicidad que ejercen a través de las influencers, a las que pagan o regalan productos para que los promocionen, suelen diseñar formatos y envoltorios atractivos para los adolescentes, donde el envase y la fama de quien lo anuncia son más importantes que el contenido.
Además de las redes sociales, los niños y adolescentes también encuentran fácilmente en tiendas y centros comerciales invitaciones a probar nuevos productos: testers y muestras gratuitas con apariencias atractivas.
Esta presión por consumir también incluye a los perfumes sintéticos; en este campo es en que el glamour y las apariencias adquiere su máxima expresión. Los perfumes sintéticos contienen muchos ingredientes y algunos de ellos pueden actuar como disruptores endocrinos. Además, las fórmulas de los perfumes son secretas, la ley permite declararlos en las etiquetas simplemente como Parfum, tanto si son naturales como de origen petroquímico. Es peligroso que las personas se acostumbren a estos perfumes desde tan temprana edad, porque los que no usamos perfumes sintéticos normalmente no soportamos esos olores artificiales, pero si te acostumbras ya desde pequeño, lo considerarás normal y probablemente usarás este tipo de perfumes toda la vida.

A los que somos conscientes de la diferencia que hay entre usar cosmética natural o convencional nos preocupa el poco o nulo conocimiento de los más jóvenes sobre los ingredientes que se emplean en la cosmética convencional y sobre los muchos beneficios de la cosmética natural.
¿Y cómo se podría ayudar a los adolescentes a no caer en el obsesivo uso de los cosméticos y a usar cosméticos más naturales?
Como siempre, es una cuestión de educación y de atención por parte de las familias y del ejemplo que les puedan dar a los hijos.
Es que no es lo mismo tener unos progenitores adictos a las operaciones estéticas y pendientes de la eliminación de cualquier signo de la edad en la piel, que otros que consuman habitualmente cosmética natural y usen los productos cosméticos con moderación y responsabilidad y que transmitan a sus hijos estos hábitos.
El ámbito educativo sería un buen marco para trasmitir unas buenas pautas de consumo en el caso de la cosmética. Se necesitaría dotar a los educadores de los recursos para que puedan ayudar a los adolescentes a no caer en esta obsesión, al igual que desde la escuela ya se están afrontando otros trastornos psicológicos.
La cosmética natural certificada tampoco se ha especializado hasta ahora en este sector de la población. Hay productos para bebés y niños pequeños, pero casi nada para adolescentes. Y sí que hay ingredientes y fórmulas en cosmética natural muy adecuadas para la piel adolescente, pero no suelen anunciarse como tal, por lo que, si las chicas y chicos no los conocen, ni tampoco sus familias, ni las influencers a los que siguen, ni nadie de su entorno, pues no llegan a saber que hay buenas opciones naturales para ellos.
También hay quien aconseja no utilizar ingredientes naturales por un motivo u otro, como por ejemplo los aceites: se puede escuchar a supuestos expertos en cosmética aconsejar a los adolescentes que no usen aceites de ningún tipo, pues tendrán más acné y más problemas de piel; con esto los empujan intencionadamente o no, a utilizar productos artificiales. Pero lo que hay que saber es que aceites son comedogénicos, es decir, que obstruyen los poros, como el aceite de coco, pero que hay otros muchos que no son comedogénicos, como el de jojoba, el de rosa mosqueta o el de bardana entre otros. También hay activos calmantes como la caléndula o el árnica e ingredientes que ayudan a controlar el acné, como el óxido de zinc o el bambú usado en mascarillas.
Lo que la sociedad debería enseñar a los niños y adolescentes es a no obsesionarse con su aspecto y a no consumir cosmética en exceso, ni siquiera la natural. No necesitan tantos productos, simplemente deben limpiar la piel e hidratarla, deben usar protector solar natural y deben saber que también se puede controlar el acné con ingredientes naturales
Núria Alonso Responsable Certificación BioVidaSana y
Montse Escutia Red Ecoestética | www.ecoestetica.org
Publicado anteriormente en BIOECO ACTUAL, nº149, Julio 2026


