
Por qué no es lo mismo cosmética natural que cosmética natural certificada
El sector de la cosmética es uno de los más afectados por el greenwashing, es decir, el uso de afirmaciones

El sector de la cosmética es uno de los más afectados por el greenwashing, es decir, el uso de afirmaciones

En la jungla actual de sellos y reivindicaciones en cosmética es fácil perderse. Dado que no hay una definición oficial

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El sector de la cosmética es uno de los más afectados por el greenwashing, es decir, el uso de afirmaciones referentes a la sostenibilidad, o más bien a la naturalidad, de los productos sin que sea realmente cierto. La certificación y los sellos que la identifican, claramente marcan una diferencia y ofrece una garantía a las personas consumidoras. También supone un apoyo importante para los productores y comercializadores. ¿Por qué? La certificación se hace según una cierta norma que debe de estar publicada y disponible para su consulta. Así, lo que se entiende por natural y por ecológico y que ingredientes son admisibles y cuales no, está claro, no está sujeto a las interpretaciones de cada persona. Los consumidores no tienen por qué ser expertos en cosmética natural para comprar productos que realmente son lo que aseguran ser. Solo tienen que conocer los sellos e indicaciones de las certificaciones verdaderas. Son pocos y fáciles de conocer. Además, la certificación es especialmente relevante en sectores que no están regulados oficialmente, como el de la cosmética natural y ecológica. Por eso también es importante conocer los sellos de las certificadoras profesionales, y no fiarse de los que otorgan empresas que no son certificadoras. Por otro lado, para los laboratorios productores de cosmética la supervisión externa por parte de un organismo independiente supone una gran ayuda. El principio de que «cuatro ojos ven más que dos» se puede aplicar plenamente a los cosméticos, donde hay tantos detalles que tener en cuenta y a revisar antes de lanzar un producto al mercado que siempre puede escaparse algo. Por qué es tan importante la certificación en lo que respecta a los ingredientes: Para todos aquellos que están acostumbrados a tratar con cuestiones de certificación, está claro que un producto que afirma ser ecológico debe contar con un certificado expedido por un organismo de certificación reconocido y de acuerdo con una norma publicada. Pero no todo el mundo tiene tan claro este concepto básico. Los laboratorios sin experiencia en cosmética ecológica pueden aceptar ingredientes de sus proveedores sin exigirles su certificado; incluso es habitual que tanto productores con poca experiencia como comercializadores y clientes, no tengan claro la diferencia entre los conceptos “natural” y “ecológico”. Y por esto pasa a veces que hay proveedores que venden ingredientes no ecológicos como ecológicos, y también hay cosméticos que se venden como ecológicos solo porque el laboratorio o el comerciante utiliza la palabra «ecológico» o «bio» en la etiqueta sin ningún fundamento. Si el producto cosmético está certificado con una certificadora profesional reconocida es seguro que, si un ingrediente se identifica como ecológico, lo es, porque se ha verificado. Además de identificar claramente qué ingredientes pueden ser aprobados y cuáles son ecológicos, la cosmética tiene una peculiaridad: que hay bastantes ingredientes con el mismo nombre INCI (Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos) que pueden ser de origen natural o petroquímico. Esto ocurre porque el nombre INCI corresponde a la estructura química del ingrediente, no a su origen. La composición química de los ingredientes petroquímicos está formada por combinaciones de C, H, O y N, al igual que los ingredientes naturales. Por lo tanto, no hay forma de saber si son naturales o no, a menos que se haya revisado cuidadosamente toda su documentación técnica. Algunos ejemplos: Hay ingredientes como el propanediol, cuyo nombre suena a sustancia química, pero que puede ser natural. Es un humectante que se utiliza como disolvente o como agente controlador de la viscosidad. Su estructura química es C3H8O2, y tiene esta misma fórmula tanto si se deriva de plantas como del petróleo, por lo que se denomina propanediol en ambos casos. Si es de origen petroquímico, procede del refinado del petróleo o del gas natural. Existen diferentes métodos para obtener propanediol de este origen. Uno de ellos es mediante un proceso de oxidación, en el que se obtiene óxido de propileno y, a partir de este, mediante hidrólisis, se obtiene propanediol. Si es de origen natural, proviene del azúcar de plantas como el maíz. A continuación, se lleva a cabo un proceso de fermentación, utilizando diferentes microorganismos, como la bacteria Clostridium botycurom. Si el propanediol es de origen natural, tanto la planta de la que procede (el maíz) como las bacterias utilizadas para el proceso de fermentación pueden ser de origen transgénico. Este es otro aspecto que comprueba la certificación de cosméticos naturales, para evitar que se utilicen transgénicos. Hay otros ingredientes con nombres que suenan naturales, pero que también pueden ser de origen petroquímico. Por ejemplo, el mentol. Este ingrediente se puede utilizar como aroma en perfumes y también tiene propiedades calmantes para el picor, refrescantes, antibacterianas y estimulantes de la circulación sanguínea. Si es natural, es un alcohol que se encuentra presente en los aceites esenciales de algunas especies de menta. El mentol natural proviene de la Menta piperita o la Menta arvensis. El proceso comienza con la destilación al vapor de las hojas de menta, donde se obtiene el aceite esencial de menta. El aceite contiene varios compuestos, entre ellos mentol, mentona, limoneno, etc. A continuación, mediante cristalización fraccionada o enfriamiento del aceite, el mentol cristaliza debido a su bajo punto de fusión (~42-44 °C) y, finalmente, los cristales de mentol se separan por filtración. Si el mentol se produce mediante síntesis química, se pueden aplicar diferentes métodos. Uno de los más habituales utiliza m-cresol (procedente del tolueno y del fenol) como punto de partida. El m-cresol se alquila para formar timol y, a continuación, el timol se hidrogena catalíticamente para obtener mentol. Como nota adicional, podemos comentar en este punto que muchas sustancias que forman parte de los perfumes como el timol, el limoneno, el linalool, el geraniol, el eucaliptol y otras, también pueden ser de origen natural o petroquímico. Hay otra posible consideración con respecto a los ingredientes de los cosméticos: los que provienen de origen natural, pero que, debido a su método de extracción, contienen un porcentaje significativo de moléculas petroquímicas, lo que significa que no

En la jungla actual de sellos y reivindicaciones en cosmética es fácil perderse. Dado que no hay una definición oficial de lo que es cosmética natural ni ecológica, ni un reglamento que se aplique para este campo, lo único que puede orientar al consumidor concienciado es un sello en la etiqueta. Pero un sello debe significar algo, y el consumidor debe saber lo que significa. Si no, el sello no será más que un adorno más o menos vistoso en el diseño de la etiqueta. En el mercado encontramos distintas estrategias para vender cosmética como verde sin que realmente lo sea. A veces se trata simplemente de usar un envase o una etiqueta de color verde, incluir en la etiqueta imágenes de ingredientes naturales como flores o frutas cuando, si revisamos la lista de ingredientes, su presencia es insignificante o incluso ni siquiera la contiene. Otras veces se utiliza el propio envase para dar esa imagen de ecológico con alusiones tipo “zero plastic” o “ecopack” cuando el producto no tiene nada de natural ni ecológico. A veces las empresas ponen en la etiqueta sellos que no significan nada o que ofrecen pocas garantías. Y, por último, la forma más frecuente es el uso de reivindicaciones en la etiqueta con alusiones a una pretendida naturalidad de producto con términos ambiguos como “natural”, “bio”, “sostenible”, “sin sulfatos”, “biodegradable”, etc. CLAIMS A LA CARTA Una de las estrategias más utilizadas en el sector cosmético para vender es el uso de reivindicaciones o “claims” en la etiqueta. Las marcas utilizan como reclamo términos que entienden serán bien recibidos por las personas consumidoras. A veces estas reivindicaciones se sostienen en algo real, otras veces no son más que interpretaciones optimistas de las marcas para resultar más atractivas. A veces es simplemente un engaño al consumidor para vender más pretendiendo que el producto es ecológico o natural. Hay muchos claims que no responden estrictamente a la verdad sobre lo que contiene el producto. Sería el caso de “toxic free” porque es un término demasiado general y un cosmético, por muy natural que sea, puede ser tóxico para una persona que sea alérgica a uno de sus ingredientes. Y en este mismo ámbito, términos como “100 % sostenible” no tienen sentido, porque ¿cómo se mide la sostenibilidad para concluir esa cifra del 100 %? Las cifras que se indiquen en las etiquetas tienen que tener significado. Otro claim que se usa mucho es el de “Zero waste”, pero no hay ninguna actividad que lleven a cabo los seres humanos que no genere algún residuo. En el afán de destacar los productos que se venden, se hacen muchos claims de este estilo, exagerados, sin sentido o directamente falsos. Sin embargo, cuando los claims son reales y justos, son una información muy valiosa y práctica para los consumidores. EL LABERINTO DE LAS CERTIFICACIONES Lo lógico sería pensar que lo más fiable es comprar productos certificados. Esto significa que una cierta entidad, siguiendo una cierta Norma escrita que define los criterios para considerar un producto cosmético como natural o ecológico, haya revisado que los productos cosméticos cumplen con esa Norma y por lo tanto pueden hacer uso de un sello, con un cierto significado. El problema es que no todas las certificaciones son iguales, ni todo lo que se presenta o se percibe como una certificación, lo es. Es fundamental que quien emita los certificados sea una certificadora profesional, que esté registrada para tal actividad y que esté acreditada. La acreditación es como la certificación para las certificadoras; hay una entidad externa (el organismo de acreditación) que controla que la certificadora está capacitada para ofrecer estos servicios y que lo hace correctamente. La certificación es un proceso complejo y, por ello, caro. A veces, las empresas, en su búsqueda de un precio más asequible caen en manos de entidades que lo que ofrecen es un sello. Este sello se basa frecuentemente en una simple revisión del listado de ingredientes que lleva el producto, pero sin profundizar excesivamente y sin visitas al lugar de elaboración. Teniendo en cuenta que muchos ingredientes pueden ser naturales o petroquímícos con el mismo nombre INCI (nomenclatura usada en cosmética para los ingredientes), una simple comprobación de un listado de nombres sin revisión de su información técnica y sin inspección al laboratorio, no supone en absoluto una garantía de la naturalidad del producto. La única garantía es buscar producto certificado por una entidad de confianza que sea una certificadora auténtica, con todos los requisitos que ello supone. En nuestro país estaríamos hablando de certificaciones como COSMOS, NATRUE o BioVidaSana. Montse Escutia. Asociación Vida Sana Nuria Alonso. Certificación BioVidasana Publicado en el Anuario Alerta Greenwashing 2025 impulsado por el Colectivo Alerta Greenwashing https://revistas.colex.es/index.php/empresasyderechoshumanos/article/view/651/1010

La industria de la cosmética nos inunda con eslóganes y nombres de ingredientes con el objetivo de dar a la cosmética antiedad una pátina de ciencia que nos va a permitir la eterna juventud. La estrategia de márqueting suele basarse en elegir dos o tres ingredientes activos contenidos en el cosmético con nombres exóticos como té de kombucha, trufa negra o flor de cabeza de dragón, o científicos como micropéptidos, polifenoles, niacinamida, etc. y ponerlos en el centro del mensaje. Pero se olvida la base fundamental de la formulación, el excipiente, que es la base donde se diluyen los principios activos y que está en mayor cantidad en el cosmético. Las personas tendemos a creer que cuanto más caro es un producto más vale la pena comprarlo. En cosmética se asocia el precio a la eficacia. En la cosmética de lujo el envase, la marca y la imagen en general, es lo principal. El concepto “lujo” está psicológicamente asociado a la exclusividad y la diferenciación de las personas que pueden acceder a él con el resto de la sociedad. Se trata de poder comprar un producto cuyo nombre se asocia al lujo y que no todo el mundo pueda permitirse por su elevado precio. La calidad o eficacia del producto no son tan importantes. Y así es como nos encontramos con productos de lujo, en los que el excipiente, aquel ingrediente que encontramos en las primeras posiciones de la lista del código INCI, puede ser simplemente agua o alcohol, o una grasa proveniente del petróleo como las siliconas sintéticas o la dimeticona. Podemos estar pagando agua e ingredientes de origen petroquímico a precio de oro o, peor aún, gastarnos mucho dinero por algo que podría perjudicar nuestra salud y contamina el medio ambiente. Un serum es una formulación que tiene las mismas funciones que una crema, pero con una textura más fluida y una mayor concentración de principios activos. Por ello es una fórmula muy utilizada en los productos de tratamiento antiedad. La base puede ser el agua, con una textura más acuosa, o un aceite, con una textura más grasosa. En la cosmética convencional si la base es un aceite suelen ser polímeros plásticos líquidos, obtenidos del petróleo, igual que el resto de plásticos. Entre este tipo de plásticos hay algunos con un claro impacto ambiental entre los que encontramos Dimethicone, Carbomer, Acrylates Copolymer, Phatalate y en general los que contienen el término Acrylate, y otros donde existen más dudas sobre dicho impacto como los ingredientes que contienen PEG y la terminación “eth” (Ceteareth, Ceteth, etc). Un ingrediente estrella de los serum es el ácido hialurónico por su potente acción hidratante, actuando como lubricante de las fibras de colágeno y elastina para que no pierdan su elasticidad. Tradicionalmente se obtenía de animales como las aletas de tiburón, pero hoy en día se obtiene principalmente por biofermentación con bacterias, que en el caso de cosmética no certifica, es habitual que sean bacterias modificadas genéticamente. También existe el AH obtenido mediante síntesis química, aunque es menos frecuente por ser proceso muy complejo y costoso. En este caso, el producto final no es exactamente un producto de origen petroquímico, pero sí se han utilizado para su obtención reactivos orgánicos, solventes y agentes activantes que suelen provenir de la industria petroquímica. Los ingredientes de la cosmética econatural En los sueros antiedad propuestos por la cosmética econatural certificada encontramos solo ingredientes naturales. Si la base es un aceite se incluyen aceites vegetales como el de oliva, argán, almendra, jojoba etc. con propiedades que protegen la piel frente el envejecimiento. El aceite de argán, proveniente de árbol de argán, especie autóctona de Marruecos, es protector, revitalizante y tonificante, y posee propiedades antioxidantes. El aceite de jojoba penetra fácilmente en la piel, sin dejar una película grasa, y ayuda a reducir la aparición de arrugas profundas. Estos dos aceites tienen propiedades antioxidantes por lo que protegen la piel de los daños causados por los radicales libres, retrasando los signos del envejecimiento. Otro aceite muy indicado es el aceite de rosa mosqueta que favorece la síntesis de colágeno y previene las arrugas. Como agente suavizante, devuelve elasticidad y firmeza a la piel, por lo que está muy recomendado para pieles maduras. En cosmética econatural también encontramos el ácido hialurónico como ingrediente, pero su obtención por biofermentación siempre se realiza por levaduras no modificadas genéticamente. Los aceites esenciales con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes son los más indicados para las formulaciones antienvejecimiento. Sería el caso de los aceites esenciales de incienso, rosa búlgara, ylang ylang o mirra. Comparandos serums antiedad: ecológico certificado y convencional Este es un serum de una famosa marca de lujo. Una unidad de 30 ml de este producto cuesta 97,90 €, y sus ingredientes son: Water, Dimethicone, Glycerin, Butylene Glycol, Isohexadecane, Bis-PEG-18 Methyl Ether Dimethyl Silane, PEG-10 Dimethicone, Disteardimonium Hectorite, Bifida Ferment Filtrate, Isopropyl Isostearate, PPG-15 Stearyl Ether, Tripeptide-32, Acetyl Hexapeptide-8, Hexapeptide-9, Bifida Ferment Lysate, Adansonia Digitata Seed Extract, Sodium Hyaluronate, Lactobacillus Ferment, Yeast Extract, Aminopropyl Ascorbyl Phosphate, Laminaria Digitata Extract, Tocopherol, Tocopheryl Acetate, Caffeine, Algae Extract, Hydrolyzed Algin, Whey Protein, Helianthus Annuus Seed Extract, Citrullus Lanatus Fruit Extract, Lens Esculenta Fruit Extract, Pyrus Malus Fruit Extract, Hordeum Vulgare Extract, Glycine Soja Seed Extract, Cucumis Sativus Fruit Extract, Anthemis Nobilis Flower Extract, Betula Alba Bark Extract, Propylene Glycol Dicaprate, Sodium Polyaspartate, Sodium Lactate, Ethylhexylglycerin, Glucose, Sucrose, Fructose, Polyacrylate Crosspolymer-6, 1,2-Hexanediol, Propylene Carbonate, Polysilicone-11, Hydroxyacetophenone, Lecithin, BHT, Disodium EDTA, Phenoxyethanol, Sodium Dehydroacetate, Potassium Sorbate, Sodium Benzoate, Iron Oxides. Como se ve, contiene muchos ingredientes, pero los que se encuentran en mayor cantidad son agua y dimeticona; además contiene muchos otros ingredientes de origen petroquímico. Los ingredientes subrayados son, o directamente de origen petroquímico, u obtenidos mediante solventes y reactivos de este origen. Además, la Glicerina, el Butylene Glicol, el Isopropyl Isostearate, el Tripeptide-32 , Sodium Hyaluronate, Tocopheryl Acetate, Caffeine, Sodium Polyaspartate y el Sodium Lactate pueden ser de origen natural o petroquímico. No se puede saber sin consultar la información técnica completa del